La astenia primaveral es un trastorno adaptativo de carácter leve, que se caracteriza por la aparición de síntomas físicos y psicológicos, debido a la dificultad del organismo para adaptarse al cambio de estación.
Influyen los cambios de temperatura, de presión, el aumento de la luz solar, la modificación de los horarios, etc.
Suele afectar más a niños/as, personas mayores, personas que padecen enfermedades físicas o psicológicas (fibromialgia, trastorno depresivo…).
Entre los principales síntomas de la astenia primaveral, podemos encontrar los siguientes:
- Insomnio, que puede generar somnolencia y cansancio
- Falta de energía, agotamiento, debilidad
- Irritabilidad, cambios de humor
- Tristeza, melancolía
- Ansiedad
- Cambios en el apetito
- Cefaleas, mareos
- Apatía, desmotivación
- Disminución de la lívido
- Falta de concentración
- Dolor muscular
Hay una serie de factores que pueden agravarla, como el sedentarismo, el consumo elevado de cierta medicación, una alimentación poco saludable, el consumo elevado de alcohol, tener malos hábitos de sueño, padecer una enfermedad física o psicológica.
Conociendo estos factores, los consejos que se aportan para manejar mejor los síntomas de la astenia primaveral son los siguientes:
- Llevar una dieta equilibrada y saludable
- Hidratarse bien, para remediar la fatiga y el cansancio
- Evitar hábitos tóxicos (fumar, consumo elevado de alcohol, consumo de drogas)
- Controlar la ingesta de excitantes (bebidas con cafeína y teína)
- Respetar los horarios y las rutinas
- Practicar ejercicio físico moderado
- Cuidar los horarios del sueño
- Dedicarse tiempo y espacio
- Realizar alguna actividad que motivadora
En caso de que los síntomas persistan más de 3-4 semanas, se debería consultar con el médico/a, para descartar otros problemas, como anemia, depresión, etc.







